Muchas familias llegan a consulta con una sensación difícil de explicar: "hay algo en cómo juega, en cómo se relaciona o en cómo reacciona que me hace ruido". A veces es un comentario del jardín o del colegio. Otras veces es una búsqueda en internet a medianoche que deja más dudas que respuestas.
Si estás en ese punto, este artículo es para ti. La idea no es que llegues a un diagnóstico leyendo, sino que entiendas qué es el TEA, qué señales vale la pena observar y cómo es, en concreto, un proceso de evaluación.
Lo más importante primero: notar algunas de estas señales no significa que tu hijo/a sea autista. Una evaluación sirve justamente para salir de la duda y, sea cual sea el resultado, saber cómo acompañarlo/a mejor.
¿Qué es el TEA?
El Trastorno del Espectro Autista (TEA) es una condición del neurodesarrollo. Eso quiere decir que tiene que ver con cómo se desarrolla y funciona el cerebro desde los primeros años de vida: cómo la persona percibe el mundo, se comunica, se relaciona con otros y procesa lo que siente a través de los sentidos.
El autismo no es una enfermedad, no lo causa la crianza y no es algo que "se pase" con el tiempo. Es una forma distinta de procesar el mundo, que trae fortalezas y también desafíos, y que puede requerir distintos niveles de apoyo.
Se habla de espectro porque no hay dos niños o niñas autistas iguales. Algunos no usan lenguaje oral; otros hablan con fluidez y un vocabulario muy amplio. Algunos necesitan apoyos intensos en el día a día; otros funcionan con bastante autonomía, pero viven con mucho cansancio el esfuerzo de adaptarse a lo social.
Para que se considere TEA, las características aparecen en dos grandes áreas:
1. Comunicación e interacción social
- Dificultad en la conversación de ida y vuelta
- Comprensión literal del lenguaje: le cuesta captar dobles sentidos, ironías o metáforas
- Diferencias en el uso de la mirada, los gestos o la expresión facial
- Desafíos para hacer o mantener amistades acordes a su edad
2. Intereses, rutinas y sensorialidad
- Intereses muy intensos o específicos
- Necesidad de rutinas y malestar ante los cambios
- Movimientos repetitivos o formas particulares de jugar
- Reacciones muy fuertes (o muy bajas) a ruidos, texturas, luces u olores
Estas características están presentes desde la infancia temprana, aunque a veces se hacen más visibles cuando aumentan las exigencias sociales, por ejemplo al entrar al colegio.
Señales que conviene observar según la edad
Estas señales son orientativas. Lo que importa no es una conducta aislada, sino un patrón que se repite en distintos contextos y que afecta su día a día.
👶 Hasta los 3 años
- Responde poco cuando se le llama por su nombre
- Casi no apunta para mostrar algo que le interesa
- Poco contacto visual o pocas sonrisas compartidas
- Retraso en el lenguaje o pérdida de palabras que ya decía
🧸 3 a 6 años
- Prefiere jugar solo/a o le cuesta unirse al juego de otros
- Juego repetitivo: alinear, ordenar, girar objetos
- Ausencia o escaso juego imaginativo (jugar a "hacer como si")
- Crisis muy intensas ante cambios de rutina
- Repite frases de dibujos o videos fuera de contexto
📚 7 a 11 años
- Le cuesta entender bromas, ironías o "reglas no escritas"
- Conversa mucho de su tema favorito, sin notar el interés del otro
- Dificultad para hacer o mantener amistades
- Gran cansancio o desborde después del colegio
🌱 12 a 18 años
- Se siente "distinto/a" o fuera de lugar entre sus pares
- Aislamiento o amistades muy escasas
- Ansiedad social o agotamiento al "actuar normal"
- Rigidez frente a cambios de planes
Una nota sobre las niñas. En muchas niñas el autismo se nota menos, porque aprenden a observar e imitar a sus compañeras para encajar. Pueden pasar años sin diagnóstico, con mucha ansiedad o cansancio que nadie relaciona con el TEA. Si algo te hace sentido aunque "se porte bien en el colegio", vale la pena consultar.
Una señal no es un diagnóstico
Muchas de estas conductas también aparecen en niños y niñas que no son autistas: por timidez, por su temperamento, por ansiedad, por dificultades de lenguaje o atención, o simplemente porque están pasando por una etapa.
Por eso el diagnóstico no se hace con una lista ni con un test en línea. Requiere mirar la historia del desarrollo, observar directamente al niño o niña y comparar lo que pasa en distintos contextos. Eso es una evaluación.
¿Cómo se evalúa el TEA?
En mi consulta, la evaluación se realiza en 3 sesiones. Cada paso tiene un objetivo claro, y la familia sabe en todo momento qué se está haciendo y para qué.
- Entrevista con la familia Conversamos sobre la historia de tu hijo/a: embarazo y primeros años, desarrollo del lenguaje y del juego, cómo se relaciona y qué observan en casa y en el colegio. También conozco al niño o niña. Con esa información definimos qué es necesario evaluar.
- Aplicación del ADOS-2 y otros instrumentos A través de juegos, conversación y actividades adaptadas a su edad, observo cómo se comunica, cómo comparte la atención, cómo juega y cómo responde a lo social. Solo cuando es útil y necesario para responder la pregunta de evaluación (no en todos los casos), se complementa con el WISC-V para conocer su perfil cognitivo y su forma de aprender. También se considera la información que aporta el colegio.
- Devolución e informe Te explico los resultados en lenguaje simple: qué se observó, cuáles son sus fortalezas, qué dificultades aparecen y qué apoyos se recomiendan. Recibes un informe escrito que puedes presentar en el colegio o a otros profesionales.
¿Qué es el ADOS-2?
El ADOS-2 (Escala de Observación para el Diagnóstico del Autismo, segunda edición) es un instrumento estandarizado y reconocido a nivel internacional como una de las herramientas de referencia para evaluar el TEA. Tiene distintos módulos según la edad y el nivel de lenguaje, por lo que se adapta a cada niño, niña o adolescente.
Para tu hijo/a, la experiencia se parece mucho a una sesión de juego: no hay respuestas "buenas" ni "malas", y no necesita prepararse. Lo que importa es observar cómo se comporta de manera natural.
¿Y si hay más de una pregunta? Es frecuente que el TEA coexista con otras condiciones, como TDAH, ansiedad o dificultades de aprendizaje. Una buena evaluación mira al niño o niña completo, y cuando corresponde, se coordina con neurología, psiquiatría infantil, fonoaudiología o terapia ocupacional.
¿Por qué no esperar? Evaluar antes del cierre del año escolar
Es común escuchar "esperemos un poco, a lo mejor madura". A veces es así, pero cuando las señales se mantienen, esperar suele costar tiempo valioso: los apoyos funcionan mejor mientras antes se inician.
Este momento del año tiene además una ventaja práctica. Si la evaluación se hace mientras el colegio todavía está en clases:
- Los profesores pueden aportar lo que observan en el aula.
- El informe llega antes de que termine el año escolar.
- El colegio y la familia pueden planificar los apoyos para empezar en marzo, en vez de partir el próximo año desde cero.
¿Qué pasa después de la evaluación?
Si el resultado confirma un TEA, el diagnóstico no es un punto final: es un mapa. Permite entender por qué ciertas situaciones le cuestan tanto y qué tipo de apoyo necesita. Algunos pasos frecuentes son:
- Terapia y acompañamiento emocional, para desarrollar habilidades sociales, regulación emocional y autonomía, a su ritmo.
- Apoyos en el colegio: adecuaciones, anticipación de cambios y coordinación con el equipo docente.
- Orientación a la familia, para entender su forma de funcionar y llevar las estrategias a la casa.
- Trabajo en red con otros profesionales cuando se necesita, como fonoaudiología, terapia ocupacional o el médico tratante.
Y si el resultado no es TEA, la evaluación igual entrega respuestas: ayuda a entender qué está pasando realmente y orienta el camino a seguir.
Recibir un diagnóstico puede remover muchas emociones: alivio, pena, miedo, culpa, o todas a la vez. Es completamente válido. Nada de esto ocurrió por algo que hiciste o dejaste de hacer, y no tienes que procesarlo solo o sola.
Preguntas frecuentes
¿A qué edad se puede evaluar el TEA?
El ADOS-2 tiene módulos que permiten evaluar desde los primeros años de vida hasta la adolescencia y la adultez. Lo importante no es esperar una edad determinada, sino consultar cuando aparecen señales que preocupan.
Si mi hijo/a habla mucho, ¿puede tener TEA?
Sí. Muchos niños y niñas autistas tienen un lenguaje fluido e incluso muy amplio. La dificultad suele estar en el uso social del lenguaje: la conversación de ida y vuelta, entender dobles sentidos o adaptar lo que dicen a la situación.
¿La evaluación se puede hacer online?
La entrevista con la familia y la devolución de resultados pueden hacerse online. La aplicación del ADOS-2 es presencial, en Providencia, porque se basa en la observación directa del niño o niña durante actividades y juegos.
¿Cómo le explico a mi hijo/a que va a ir a una evaluación?
Con palabras simples y sin alarmar: por ejemplo, que va a conocer a una persona que trabaja con niños, con la que va a jugar y conversar para conocerlo/a mejor. Anticiparle el lugar y lo que va a pasar ayuda a que llegue más tranquilo/a.
¿Un diagnóstico de TEA es para toda la vida?
El autismo es una forma de ser y de procesar el mundo que acompaña a la persona a lo largo de su vida. Lo que sí cambia, y mucho, son las necesidades de apoyo: con los apoyos adecuados, los niños y niñas desarrollan sus habilidades y su autonomía.
¿Te quedaste con dudas sobre tu hijo/a?
Conversemos con calma. Te orientaré sobre si una evaluación es el siguiente paso adecuado.
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